Sobre esta receta
Un postre francés atemporal que destaca por su base de crema de vainilla rica y suave, coronada con una fina y crujiente capa de azúcar caramelizado. Perfecto para una velada auténtica y acogedora.
Detalles
Información nutricional
| Nutriente | Cantidad |
|---|---|
| Calorías | 517kcal |
| Proteínas | 2.8g |
| Hidratos de carbono | 24g |
| de los cuales azúcares | 24g |
| Grasas | 45g |
| Sal | 0.4g |

1/4 cdta.

80 g

5 ml

500 ml

1 ml

1/4 pieza

Precalienta el horno a 150 °C (300 °F). En un cazo, combina 500 ml Nata para cocinar y 5 ml Extracto de vainilla. Calienta a fuego suave hasta que esté a punto de hervir, pero sin que llegue a romper a hervor. Retira del fuego.

En un bol aparte, bate 0.25 pieza Huevos medianos (talla M) (solo las yemas), 5 cdtas. Azúcar y 0.25 cdta. Sal de mesa hasta que se integren, con cuidado de no incorporar demasiado aire a la mezcla.

Vierte poco a poco la crema tibia sobre las yemas en un hilo fino, batiendo constantemente para evitar que las yemas se cuajen. Cuela la mezcla a través de un colador de malla fina a un bol limpio para asegurar una textura perfectamente tersa.

Reparte la crema colada uniformemente en 4 moldes individuales (ramequines) aptos para horno. Coloca los moldes en una fuente para horno profunda. Vierte con cuidado 1 ml Agua caliente en la fuente, asegurándote de que cubra aproximadamente la mitad de la altura de los moldes. Hornea durante 35-45 minutos, o hasta que los bordes estén firmes pero el centro aún tenga un ligero temblor.

Saca los moldes del baño María y deja que se enfríen por completo a temperatura ambiente. Una vez fríos, refrigéralos durante al menos 4 horas, o preferiblemente de un día para otro. Justo antes de servir, espolvorea cada porción con aproximadamente 5 cdtas. Azúcar y caramelízalo con un soplete de cocina hasta obtener una costra dorada y crujiente.